Desde hace tiempo había decidido volver a escribir. Pero asi como tantas otras cosas que se deciden comenzar y se postergan a un Lunes mueren en el recuerdo. Un sábado por la noche me propuse volver a leerme, volver a reirme, emocionarme y recuperar esas ganas de volver a hacerlo.
Otra pasión que con frecuencia suele despertarse y desvanecerse casi repentinamente es el arte impovisado. Una charla, una locura en conjunto con una persona que no conocía llevó a Muphasa a crear junto con Alejo el ‘Quinto Escalon’, luego de su despedida fue productor radial, locutor, conductor y mucho más pero mantiene firme que aunque existan las lluvias más putas y la primavera pero no hay lluvia ni barniz que cambie su madera.
Cruzarme a un compañero de facultad en un deporte desconocido siendo jefe de prensa fue algo tan loco como verlo tiempo después dirigiendo la final del Torneo más importante de Buenos Aires. De tal palo.. no podía salir otra astilla.
El 1 de Enero de 2016 comenzó para Martin un viaje a España gracias a la facultad y se graduó en ese país en comunicación social. Hoy se lo puede ver en varios canales nacionales realizando coberturas desde el exterior y en los principales canales de Rusia siendo conductor.
Luego de un accidente que lo llevó a estar internado con graves riesgos y siempre sentirse vivo Juani sigue manteniendo que la confianza en uno mismo es lo más importante y tal es así que como anticipó en es emomento volvió a jugar en su club y con sus amigos de toda la vida:
Fueron 2555 días después de la primera nota que decidi volver al ruedo. Sin tatuajes todavía pero recordando aquel jóven Luciano Rodriguez que lejos estaba de soñar con ser uno de los actores principales de El Marginal, una de las series nacionales más vistas. Cantante, compositor, actor y mucho más fue armando su camino y hoy lleva consigo lo propuesto en su momento.
El mismo año que comenzó solamente con siete carreras tuve el placer de también contar con una persona que vivió corriendo. Hace nada en Turismo Pista y hoy consiguiendo una increíble victoria en el TC 2000 en Córdoba.
¿Quien iba a decirle a Tomas que su futuro no estaría ligado al rugby si lo estuvo toda la vida? Hace más de 7 años que emprendió el sueño -hoy realidad- de jugar en otros continentes al deporte que siempre lo formó desde pequeño.
Aunque el tiempo cambie y no seamos los mismos... hay veces que te dan ganas de volver y saber que hay cosas que no se oxidan y que los sueños estan para cumplirse.
Si de sueños y de amor se trata bien puede explicar Walter
Antes de volver a realizar la proxima nota me debo una visita y un corte de pelo en Colegiales con El Cra. No hace falta nombrar su nombre porque la gente bien lo conoce y es imposible que haya uno igual.
Tomás Antozzi, fue tercera línea del East Rugby Unión, último campeón de la liga Brisbane de Australia, afirmó que "el rugby en Oceanía es mucho más competitivo, rápido y dinámico que el argentino" y que el manejo de la pelota "es claramente superior en Australia que en nuestro país". El rugbier nacido en Quilmes mencionó: "Al principio se me complicaba con el tema del idioma y mucho más dentro de los partidos, pero con el pasar del tiempo fui mejorando” y agregó: "En los lines era difícil porque las jugadas se marcan con letras y la letra E para ellos es similar en la pronunciación a la I de Argentina, por eso me confundía bastante, hay que reaccionar rápido”. Según sus propias palabras mejoró mucho el idioma y aprendió demasiado, pero "al estar cansado en la cancha y no ser mi idioma se me complica 10 veces más, igual me tienen mucha paciencia” según él mismo comentó.
Antozzi, que en 2012 cumplió su sueño de integrar la selección de Buenos Aires, señaló que en el momento de su llegada a territorio australiano, todos los jugadores del plantel se acercaron a presentarse y que eso “hizo que me tranquilizara un poco”. El joven de 1.90 metro de altura explicó que se sentía en inferioridad física con respecto a sus compañeros porque venía de un rugby diferente como el argentino, pero que después de una temporada en el rugby de primer nivel se siente mucho mejor y lo disfruta más. Pese a disfrutar mucho el presente que está viviendo a varios kilómetros de su país de origen y aludir a la superioridad de juego que hay en Australia sobre Argentina, extraña al del rugby local:
“El tercer tiempo en Argentina es algo sagrado, es muy valioso, acá una vez que se termina el partido cada uno hace lo que quiere, es horrible, todavía me cuesta acostumbrarme a eso”.
“Vivo en una casa con dos compañeros del plantel(Oliver y Simon), ambos son australianos, la convivencia es normal porque todos hacemos algo en el hogar, generalmente yo soy el que tiene que cocinar”. Las comidas cuenta que son similares a las Argentinas, aunque extrañe el dulce de leche y el asado, pero lo que más lo sorprende es que “se come muy temprano, alrededor de las 19:30 y a las 23 como tarde están todos durmiendo”. El ex jugador del Circulo Universitario de Quilmes (CUQ) aludió a una diferencia central en la vida cultural entre ambos países apuntando que
“Acá todos viven haciendo deporte, siempre están en movimiento, allá la gente no se preocupa tanto por su estado físico”
Añadió que “El rugby en Australia es como el fútbol en la Argentina, son todos muy apasionados, odian perder, son demasiado exigentes consigo mismo en cuanto al deporte. Acá vienen aproximadamente 200 personas por partido y en las rondas finales la cancha esta llena, se escuchan constantemente reproches y críticas al árbitro (el no coincide con esta actitud), es increíble” destacó Tomás sobre la pasión de los hinchas de su equipo y de Oceanía en general. Para finalizar, Antozzi no ocultó su deseo de vestir la camiseta de “Los Pumas” y aunque sabe que es difícil y requiere mucho esfuerzo.
“Nunca voy a dejar de luchar, es mi sueño máximo, al que no puedo renunciar, sería un honor representar a mi país”
Hay muchas maneras y formas en la vida para encontrar los
modos correctos según los cuales las personas adquieren la felicidad. No hay
solo una, sino que también pueden complementarse, como en el caso de la banda
Vulebard, donde la música y la amistad van de la mano hacia la felicidad más
completa.
Comenzaron hace ya cinco años atrás, cuando aun transcurría la
secundaria en el Sagrado Corazón de Jesús de Quilmes. Sebastián, Tomas y Guido,
amigos desde antes de tener razón, encontraron en la música un fundamento para
ser, donde luego encontraron a Hernan, el actual baterista de la banda.
“La idea de la banda surgió en la secundaria gracias al
impulso de un profesor de música, Juan Jose Monteleone, quien prácticamente inició
el desarrollo de nuestros oídos y estamos muy agradecidos por ello”
No lo dudan y son tajantes en definir que “tener una banda
de música es un sueño que deja sus frutos” y a la vez admiten al caminar el
camino se van dando cuenta de todo lo que vivieron, lo cual no solo los inunda
de felicidad, sino que también los enseña a encontrarse más consigo mismos dado
que “al subir al escenario cada uno de nosotros está haciendo lo que más ama y
por eso realmente nos conectamos”
Fue hace mucho tiempo, cuando el presente no se atrevía ni a
soñarse cuando compusieron su primer tema al que llamaron “Viaje sin fin” y el
cual suena cada vez más a medida que pasan los shows.
“Fue muy gratificante hacer nuestro primer tema porque comenzó
solo como un riff de guitarra y más tarde llegó a ser lo que es hoy, es uno de
los que la gente más disfruta y aplaude cuando nos vienen a ver”
Esta banda de rock impulsada por bandas como Led Zeppelin,
Black Sabbath, The Who, Deep Purple, que también se nutre de Spinetta, Charly y otros grandes artistas del ámbito
nacional recién está haciendo sus primeros pasos, pero no tiene miedo a
caminar.
“La música nos enseño más que nada a que si queres algo
tenes que perseguirlo y no rendirte nunca”
¿Hay mejor manera en la vida de luchar que junto a las
personas que uno quiere? No y estos jóvenes lo saben y es por eso que agradecen
a todos los que hicieron posible que este sueño sea real. Amigos, familiares y demás,
no solo apoyan a la banda, sino que también llevan los equipos, divulgan las
fechas de los próximos conciertos y hacen todo lo posible para que esto siga
creciendo.
Tuvieron que saltar varios obstáculos, admiten haber
aprendido mas de las caídas que de los saltas pero tienen una cosa clara. La música
es sinónimo de libertad, al igual que la amistad y si estas se combinan, nada
puede salir mal.
Diego Mastrostefano nació el 12 de febrero de 1968 en el barrio de Palermo y desde muy pequeño adquirió amor por el arte y la música. Con la corta edad de diez años incursionó en las clases particulares con el famoso Roel (artista y compositor de la banda estable del teatro Colon) y desde allí supo que la música seria su futuro.
Yo nací artista, pero para serlo tenes que hacer las cosas con mucha convicción y saber que será difícil, pero no imposible
Formado en una familia típica del siglo actual, también tropezó y se lamento mucho con el pasar del tiempo. Llantos, lágrimas y dolores cotidianos parecían evitar que ese chico fuera feliz cuando solo tenía 14 años, pero allí recordó su lugar en el mundo."Me unió a la música ayudar a la gente y ayudarme a mí, desde muy chico aprendí que gracias a esta se puede curar el dolor del día a día y amanecer siendo feliz" recuerda hoy, ya con arrugas en su rostro. Con esa certificación en su cabeza y sin miedo a fallar, comenzó con 17 años en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla donde junto con su profesor Victor Villadangos comenzó a formarse como el artista que es hoy en día. “De él aprendí casi todo, sobre todo las ganas de continuar y encontrarme en el camino de la música, el cual no es para todos igual”. Casi quince años después se recibió de profesor de música y formo parte del staff de Warner Chapell, componiendo canciones para artistas de primer nivel mundial y conociendo gran parte del mundo y sus culturas.
He tenido la oportunidad de viajar por todo Europa (4 giras) y todo América, donde visite todos los países durante 4 años y también conocí parte de Asia (Tokio) uniendo culturas. Lo más valioso de esto no fue el viajar, el recorrer ni el conocer, sino el de ser parte y colaborar con todos, eso para mí es la esencia de la música
Uno de esos viajes, uno de esos tantos paraísos no fue igual que otro y quedo marcado a fuego en el corazón de Diego, quien hoy admite con una sonrisa completa: “El viaje a Brasil me cambio la vida”. ¿Por qué un viaje puede cambiar tanto a una persona? Muchas veces se dice que estando solo se aprende a encontrarse a uno mismo y eso fue lo que le sucedió a este artista hace mas de diez años, cuando al encontrar la bossa nova, encontró lo que siempre quiso ser como artista.
La Bossa Nova es un género musical que me eligió o tal vez que yo elegí. Lo lindo de esta música es que se centra mucho en la cultura, en la vida y en la experiencia de un pueblo, es imposible enamorarte de esta sin conocer cómo vive la gente de Brasil
Actualmente se considera una persona llena de vida y de felicidad, gracias a la música. Intenta ayudar a la gente con sus letras y también sueña con que en el futuro haya mas artistas que policías y mas letras que armas en el mundo.
Eric Gull, uno de los mejores jugadores argentinos de handball de toda la historia, recuerda con una mueca de alegría en su pulido rostro, lo que transcurrió durante la niñez y sus comienzos en el balónmano:
Empecé cuando era muy chico en el Alemán de Quilmes, Cacho Rothmund fue mi primer profesor, yo no entendía nada, rotaba en todas las posiciones, lo único que hacía era seguir a mi hermano(Christian)
Aunque admite que muchas veces pecaba de inocente por su corta edad. En ese momento “descubrí lo que realmente me gustaba” que sin lugar a dudas era el handball.
Además de un jugador excelente de handball, es un viajante experimentado. Estuvo en más de cinco países a lo largo de su exitosa carrera deportiva y afirma que en distintas naciones tuvo dificultades para relacionarse, pero donde más le costó fue en Suecia y Rusia porque la gente era muy cerrada y era difícil hacer amistades.
“No me costó el tema del idioma, me arreglé bastante bien con eso, a lo largo de mi vida aprendí francés, inglés, portugués y se algo de sueco y ruso, no soy un crack, pero me las arreglaba bien”.
“Las condiciones en Argentina y el resto del mundo son muy distintas, en España por ejemplo hay leyes y municipios que le dan sponsors a los clubes, acá los sponsor generalmente somos nosotros mismos y aportamos para comprar pelotas o contratar técnicos”comentó Gull que debutó en 1997 en la selección argentina. Además recalcó lo principal que le falta al handball nacional para empezar a ser profesional: “No tenemos el apoyo del Estado, sin una liga nacional competitiva va a ser muy difícil que el handball sea profesional en la Argentina”y agregó: “Hay muchos jugadores, tanto en Buenos Aires como en el resto del país, se practica muchísimo en los colegios, lo que hay que hacer es dar un salto de calidad en el nivel de enseñanza para que los chicos sigan mejorando”.
Al preguntarle sobre los logros más relevantes en su carrera no lo dudó y sentenció “Lo más importante lo conseguí con la selección: El Panamericano de 2012 en Buenos Aires y el Mundial de 2003 donde le ganamos por primera vez a un europeo“. También aceptó que le quedó la sangre en el ojo por no poder conseguir algo más en la época del 2003 en Santo Domingo y perder en el alargue con Brasil por un tanto ya que era la coronación de ese grupo para llegar a los Juegos Olímpicos. “¿Sacando a la selección? A nivel deportivo creo que lo más lindo fue la Copa Rey con el Valladolid(2005-2006) y la Liga con el Ciudad Real(2009-2010), estuvimos cerca de ganar la Champions pero no la gané, me quedó un sabor agridulce” puntualizó Gull.
El jugador, que se caracterizaba por su potente lanzamiento de brazo izquierdo, acepta que la sangre del handball en su familia llegó gracias a su padre (Federico)y recuerda las muchas propuestas que tuvo de jugar en la selección de Suiza:
Había una oferta económica muy fuerte, le tengo respeto al país de mis abuelos, pero de Suiza solamente tengo el pasaporte, yo soy de acá, soy hincha de Argentina, es muy complicado cambiar los sentimientos de uno y nunca podría jugar en otra selección
“El Flaco” como él mismo se apoda, conoce la selección argentina como pocos, participó con Argentina en cinco mundiales (Japón 1997, Egipto 1999, Francia 2001, Portugal 2003 y Túnez 2005) y afirma:
El handball argentino está en el mejor momento de su historia, son chicos de edad pero todos son muy maduros, ojalá se demuestre en el mundial, tienen que repetir lo del 2011, no tienen que aflojar, es una camada extraordinaria, lo que fue la clasificación a los Juegos Olímpicos fue la coronación de este gran grupo
Emocionado, Gull también destacó a dos jugadores argentinos que están jugando en un gran nivel. Uno de ellos es Diego Simonet, que actualmente juega en el Montpellier Agglomération Francés al que le dedicó:“Siempre mejora, siempre da más, nunca se estanca y cada año es mejor”. También habló de una jugadora de su club(Alemán de Quilmes) Elke Krasten, a la que definió como una jugadora valiente, ya que nunca afloja y siempre que tiene que tirar al arco lo hace de buena manera y agregó “Tiene solamente 18 años, tiene una madurez increíble, le sobran condiciones para jugar, faltan mejorar detalles, pero no podemos pedirle todo, ya es demasiado”.
El jugador que supo vestir la camiseta del mejor equipo del mundo, el Barcelona de España en 2007, comentó que no extraña jugar al deporte que practicó toda la vida, pero afirma que “si estaría bien físicamente seguramente lo extrañaría. Cada vez que juego un rato para divertirme, me duele todo por las lesiones, ahora veo la cancha y no me llama para volver”. En un pasado había mencionado que una vez que termine de practicar el deporte no sería entrenador, pero la pasión de su club de toda la vida pudo más y actualmente, Eric Gull dirige dos grupos de chicos (cadetes y juveniles). “Había que dar una mano, había un equipo al que había que entrenar, lo hablé con mi familia y me apoyó desde un principio, ahora estoy disfrutando y aprendiendo incluso más que los chicos(entre risas)” y agregó que los jóvenes tienen que mejorar muchas cosas, entre ellas: el pase y la recepción, pero que lo fundamental es “ser buenos compañeros ya que lo único que van a quedar para siempre son los amigos, si sos bueno en el handball y mala persona en la vida nadie se va a acordar de vos” Es por eso que muchas señoras grandes, adultos, adolescentes y niños se acercan todo el tiempo durante la entrevista a saludar al ídolo de Quilmes.
Gull se proclamó campeón con la camiseta de la selección nacional en los Panamericanos del 2000, 2002 y 2004 y afirmó que nunca jugaría para otra selección que no fuera Argentina, pero también mencionó:"¿Dirigir a la selección? Ni lo sueño, no me lo pongo como objetivo, ahora no me llama la atención realmente, estoy muy contento con lo que estoy haciendo en mi club”.
De más de dos metros de altura y de 40 años de edad, Gull dice no ser ejemplo de nadie en el deporte, pero en el club todos los que pasan lo saludan, lo admiran, sonríen al verlo y los jugadores más jóvenes sueñan con parecerse al ídolo en algún momento.
Me sorprende toda la gente que me conoce, pensaba estar más tranquilo, cuando llegué toda la gente me felicitaba por mis logros. Con el tiempo la gente se acuerda más de los nuevos y menos de mí, eso también está bueno
Hoy, con millones de goles en su haber, muchos títulos obtenidos, muchos países recorridos gracias al handball, no para de mencionar lo importante que fue este deporte en su vida:“No tengo idea como podría ser mi vida sin el handball, no podría imaginarlo, no sé si tendría una esposa hermosa, ni dos hijos maravillosos, ni los amigos que tengo, mira… mejor, prefiero no pensarlo”finalizó.
Ambos jugadores a los cuales Eric mencionó en la nota se sintieron orgullosos de que el ídolo les tenga reconocimiento y por un lado, Diego Simonet, que está transitando un presente excepcional en Francia puntualizó: “Para mi Eric fue uno de los mejores jugadores del mundo, es un ejemplo para mí. Que te diga eso es maravilloso, ha jugado en los mejores equipos del mundo y sabe muchísimo de handball. Estoy muy bien, muy contento, jugando muchísimo al lado de grandes jugadores donde se aprende mucho. Nuestro objetivo es ser campeones en los panamericanos y poder repetir lo del 2011 en Suecia”.
Eric fue el mejor jugador de la historia del handball argentino, Diego Simonet es uno de los jugadores con mejor juego en la actualidad y Elke Karsten tiene en sus manos el futuro del handball nacional. La jugadora de Quilmes expresa: “Es un orgullo que Eric hable bien de mí, es uno de mis referentes en el handball y además de ser excelente en el deporte, también es muy buena persona, lo aprecio mucho”.
Pasó por muchos momentos tristes en su vida, pero ella igualmente se considera “una persona feliz” hoy por hoy. Muchas veces se preguntó sola en silencio y sin escuchar respuesta ¿Por qué todo me tiene que pasar a mí? e igualmente se manifiesta creyente y no solo eso, sino que también “Cada día creo más en Dios, porque me ayudó muchísimo”. Para finalizar, hay un lema que ella nunca deja de mencionar: Me considero una persona con suerte
La historia de ella y su frase de cabecera es uno de los recuerdos que jamás se le olvidara a Catalina de 85 años: Mientras mi mama nos llevaba al hospital (junto a su hermano mellizo Francisco), una señora le dijo: “la nena va a tener serte”, y la verdad que para mí no se equivocó.
Ella es Catalina Migali, hija de padres separados y la menor de cuatro hermanos: Domingo, Bruno, Negra y su hermano mellizo Francisco. Nació en el hospital Ramos Mejía, pero según ella cuenta no tiene recuerdos de su primera infancia y las primeras vivencias que se animan a aparecer en su lucida mente son lejos de allí, son precisamente en el Hogar de Niños “Crescencia Boado de Garrigos”, ubicado en Warnes 2401, pleno barrio de La Paternal.
El principal motivo de lo sucedido fue que mi mamá (María) se trastornó y se enfermo un poco, a mi papa casi no lo conocí. En ese momento mi hermano fue a parar a Mercedes. Las anécdotas e historias, positivas y negativas, no tardan en llegar a la joven mente de esta anciana, quien se recuerda como una chica muy solitaria dentro del Instituto. “¿Si era feliz? Creo que esa era mi felicidad, no conocía otra cosa” son las primeras que la voz de Catalina se anima a pronunciar sobre su infancia junto a otras 600 chicas –todas mujeres- en “la casa de huérfanas que pertenecía a la sociedad de beneficencia de la Capital”.
“No nos trataban mal, en el dormitorio éramos 30 chicas y yo estaba contenta porque le lustraba los zapatos a ellas mientras hacían siesta” pero no solamente había felicidad allí adentro, también pasaban muchas cosas que no deberían pasar: “Si hacía algo mal me daban café con sal y lo tenía que tomar todo”.
Otra de las experiencias que jamás pudo olvidar fue también allí, cuando era muy chica y todavía se orinaba en la cama cuando se iba a dormir: “Nos ponían el colchón en la cabeza para que se seque, parada” recuerda. También menciona sin miedo, algo que le toco ver muy de cerca y hoy por hoy no se olvida:
"Las que no tenían a nadie, se ponían en un patio grande en fila. Las ricachas de la sociedad venían y se las llevaban de sirvientas, las elegían"
Pero no todo fue tristeza. También había alegría, momentos que aun recuerda con una sonrisa esplendida y, mientras fue pequeña, esa felicidad tenía solamente un nombre: Domingo, “Mingo le decían”, el mayor de sus hermanos, quien le llevaba 15 años y siempre ocupó el rol del padre.
“El único que venía siempre a verme era Mingo, yo lo quería mucho y pensaba que era mi papá. Siempre venia y me traía de todo”.
El tiempo parecía no jugar a su favor y contando los días con los dedos de la mano, esa jovencita soñaba con que empiecen los meses porque las visitas dentro del Instituto eran el primer domingo de cada mes, “Yo a los meses que tenían cinco domingos, les tenia rabia” recuerda hoy con una voz burlona Catalina.
“Yo salí un 28 de diciembre de 1942 del colegio y vine a Quilmes a lo de una tía, Rosa (hermana de su papá) que tenía una frutería y verdulería”, fue en ese lugar y con 12 años, donde trabajó por primera vez y recuerda “meter la mula” por poner menos peso en la balanza de las verduras. Pero no solo fue trabajo lo que encontró en Quilmes, también allí intercambió las primeras miradas con José Roberto Tomasino, quien terminaría siendo el amor de su vida.
Pero la historia de amor no comienza aquí, sino mucho antes: fue cuando Catalina iba a ingresar a Casa Cuna con tan solo seis meses, en ese momento la familia de su futuro marido en especial la madre quiso adoptarla, pero no lo consiguió.“Ella quería una mujer, tuvo tres hijos varones e intentó adoptarme, pero no se pudo”. Un tiempo no muy largo pasa durante el suspiro de la anciana y una fugaz sonrisa acompañada de una frase amorosa, corta todos los males que se cruzaron por su mente:
“Mira lo que son las vueltas de la vida. Han hecho lo indecible para que no nos juntemos, pero nos juntamos”.
¿Siempre el tiempo separa? Muchas veces une: “Mira cuanto tiempo… (Se toma un momento, piensa y recuerda todo lo acontecido en aquella historia perfecta) lo conocí a los 12 y me case a los 27”. Si bien tuvo que esperar mucho tiempo y paso por distintas situaciones, ella murmuró que el día más feliz de su vida fue precisamente cuando se unió en matrimonio con José Roberto y cuando viajó a Córdoba en su luna de miel.“Todo lo que no tuve, lo encontré en él”, “un marido excelente” y mas son los sentimientos que florecen de la voz de Catalina al recordar a su marido difunto. Pero hubo una frase que estuvo cerca de hacerle caer la primera lágrima de sus ojos “42 años estuve casada… y me parecieron pocos, ahora la gente se separa muy rápido”. La sonrisa más grande de la tarde del lluvioso miércoles aparece en el rostro de la anciana mientras suspira:
Cuando ya estaba muerto, un amigo de la infancia de él me dijo que José Luis le había dicho que si no se casaba conmigo, no se casaba
Con todo lo contado anteriormente, con sus momentos negativos y su lado más feliz, hay dos cosas que Catalina no se da el gusto ni siquiera de dudar: “Es una persona con suerte y nunca, nunca cambiaría nada de lo vivido”.
Lautaro Rodriguez tiene 18 años y hace más de dos que es tatuador. "Empecé en esto por el simple hecho de que amaba dibujar, después quise superarme y dejar una marca en la persona, eso es el tatuaje" mencionó. El joven oriundo de Quilmes considera que es precisamente el aspecto permanente que requiere este arte, obliga al profesional a ser mas cauteloso:
"El tatuaje es como la vida misma, no hay lugar para el error."
Hoy, no solo dibuja a las personas sino que también se nutre de conocimientos de la profesión. "Para hablar de tatuajes, hay que conocer su historia.
Si no se sabe de donde viene, difícilmente se sabrá hacia donde va el mercado" comenta el chico que se siente libre "solo cuando hace arte".
En su corta edad ya tiene mas de treinta trabajos realizados sobre la piel, pero no se olvida de sus inicios en este terreno y agradece constantemente a su amigo Juan Ledesma, quien le enseñó todo. Cuenta que los tatuajes dependen mucho de la persona, por lo que el carácter subjetivo es total y bajo risas recuerda el mas extravagante que hizo:
"Una mujer me pidió que le haga un tatto en la cintura de ella misma fumando y un duende mirándola de lejos."
Si tenes ganas de experimentar el arte en tu piel, no dudes en consultarle. El modo de contactarte es mediante facebook en su cuenta oficial: Lautaro Rodriguez