miércoles, 26 de octubre de 2016

De tal palo no podía salir otra astilla



Pablo De Luca fue criado con una pelota de rugby en la cuna. Desde siempre supo que su vida iba a estar ligada a ese deporte, pero como todos los niños pensaba ser jugador: “Yo quería jugar en la primera del Club de mi vida: Regatas de Bella Vista, pero ahora siendo árbitro es otra manera de estar adentro del deporte con el que me críe”.

El primer recuerdo que tiene con el rugby es con Regatas, cuando jugando en el colegio San Andrés tuvo su tarde soñada: “Convertí ocho trys y nunca más me alejé de esto. Tengo que agradecerle siempre a mis amigos y a mi casa: el club Regatas de Bella Vista”. En el 2005 cuando todavía faltaban más de ocho años para ver el rugby desde otro lado tuvo su momento de mayor felicidad como jugador al salir campeón contra Banco Nación en juveniles.


“Regatas es todo en mi vida: significa mis amigos, mi barrio... al fin y al cabo mi vida”

Su padre fue el mejor árbitro del país y tuvo la suerte de dirigir dos Mundiales (Gales en 1999 y Australia en el 2003) y otros tantos Seis Naciones. Pali, como le dicen desde chico, siempre lo admiró y cuando tuvo la oportunidad de dirigir unos partidos en 2012 aprendió muchas cosas para hoy estar en el primer nivel del arbitraje argentino de rugby. “Lo primero que me dijo siempre es que me divierta, pero me sembró la conciencia de que hay que trabajar mucho y escuchar a los que más saben” afirma el joven de 26 años.

Cuando era todavía muy chico tuvo la suerte de ver triunfar a su padre en el mítico Milenium Stadium donde se enfrentaron Gales y Francia (54-10). Ese día el arbitraje argentino hizo historia dado que Pablo De Luca (padre) fue el primer árbitro en dirigir ese legendario torneo“Me acuerdo lo que era el estadio, una belleza, no lo podía creer. Todavía me acuerdo que aprovechamos para ver a la Selección de fútbol cuando empató 1-1 allá con gol de Cruz” recuerda entre sonrisas un Pali, ya no tan niño.  


“Mi viejo es el mejor árbitro del país y tuve la suerte de tenerlo siempre cerca. El deporte nos une”

Fue precisamente en el 2012 cuando tuvo la oportunidad de dirigir su primer partido y todavía recuerda un poco las sensaciones que atravesaron su cuerpo esos minutos. “Dirigí a la M15 de Hindú y San Cirano, fue algo muy divertido y la verdad que tenía muchas ganas, desde ahí siempre para adelante” afirma quien ya arbitró en los Play Off del Torneo Argentino y Nacional de Clubes.


“Salir del país significa extrañar a los míos y sumar experiencia”

El joven que ya dirigió distintos torneos internacionales como el World Rugby Championship Trophy cree que el arbitraje esta creciendo mucho en el país y que él esta alcanzando poco a poco su mejor nivel. Afirma con una sonrisa que “es un buen momento para lograr distintas metas,  tengo mucha confianza y seguridad par seguir trabajando”

Tiene una frase que lo caracteriza: “De cagón nunca” y fue algo que lo acompañó toda su vida, al igual que sus amigos, familia y el rugby.  Tuvo la oportunidad de ir a distintos países a dirigir gracias a su nivel arbitral pero destaca “el primer viaje a Kenya” donde viajó con el equipo de seven argentino y en el estadio había más de veinte mil personas.

Hoy ya con torneos como el American Pacific Challenge y Circuito de Seven etapa las Vegas Vancouver vuelve a pensar cuando todavía era un chico y – aunque le agarran ganas de jugar cuando ve a sus amigos de toda la vida- escuchó al mejor árbitro de todos y ahí esta ahora haciendo su propio camino con los consejos de su padre.

De tal palo, no podía salir otra astilla.

viernes, 14 de octubre de 2016

Nació para los deportes, nadie puede negarlo


Cuando aterrizó en el mundo, 29 años atrás, Esteban Monges era como casi todos los niños del país "un enfermo del fútbol" como él lo denomina. Según se define, siempre fue un apasionado de los deportes y cuando era un niño era ágil y atlético. 

Cuando solamente tenía doce años hizo una travesura de chico: escaparse de su casa con su hermanastro pero desde esa noche nada sería igual. "Mi hermana estaba en el Río y teníamos ganas de ir, así que fuimos a lo de mi tío y como no estaba volvimos a casa. Aparecimos en una de las paradas de la Panamericana y se nos dio por cruzar, ahí tuve el accidente" comenta el joven criado en Munro

Y si ¿Como no iba a cambiar? Esteban sufrió amputación de su pierna izquierda y debía empezar desde cero. Durante una larga rehabilitación tuvo que empezar a moverse en pileta y de ahí su kinesiologa lo mandó a la Universidad de Ortesis y Prótesis

"Me hicieron un cono de enchufe para poder usar la pierna ortopédica y conocí a Silvia, quien me invitó a ver un entrenamiento de básquet en silla de ruedas"


Fue a ver un partido, luego dos y después del tercero ya tenía un nuevo deporte en su vida: "Me encantó, empecé de a poco pero cuando entré al club Adima aprendí todo sobre esta disciplina y comencé a jugar" afirma. Como además de vivo para los deportes siempre fue soñador, intentó en otro deporte totalmente distinto: el handball.

"Hicimos una exhibición en la Universidad de La Matanza y luego conocí al entrenador de la Selección Argentina de Handall en Silla de Ruedas (Fernando Mirovich) y a partir de ahí practiqué las dos al mismo tiempo. Me gustan las dos por igual, pero creo que en el handball soy un poco mejor"
Estuvo mucho tiempo en pareja con Marina, con quien tuvo cuatro hijos que viven en Buenos Aires (Nahir, Yasmin, Pablo y Joel). "Los quiero mucho y los tengo lejos, pero igualmente siempre que tengo tiempo saco pasaje y me voy a verlos, ellos me dicen que me extrañan y yo no dudo en ir" cuenta con una sonrisa en el rostro.

Si a ese chico le encantaban los deportes, a este joven de 29 años lo vuelven loco... estuvo en la preselección de la sub-22 de básquet, entrenó muchas veces con la selección de fútbol y desde 2011 es jugador de la Selección Argentina de Handball Sobre Sillas de Ruedas

Fue precisamente en el handball donde más éxitos tuvo con el país. "En el 2011 en Sao Pablo viajamos gracias a los técnicos y salimos subcampeones del mundo" dice una y otra vez. Pero sabe que lo más lindo de todo que fue otro logro: 


"Lo que pasó en el 2014 fue hermoso, salimos campeones en la modalidad 4 contra 4 y jugando de local".


Ya jugaba en la selección de handball y se le dio la posibilidad de ir a jugar a Newells a los 25 años pero al básquet, no lo dudó y se fue a vivir a Rosario, donde no solo siguió desarrollando sus actividades deportivas sino que también conoció a Susana, su actual pareja y madre de Bianca, su quinta hija. 


"La conocí en el Club, ella también juega al básquet y está en la Selección femenina de básquet adaptado. Jugabamos juntos y nos enamoramos" 
Y así el chico que mucho tiempo se pasó llorando y diciendo ¿Por que a mi? después de su accidente comprendió que la vida lo enfrentó con una grave lesión pero que gracias a su fuerza de voluntad y la de su familia y amigos pudo cumplir el sueño de ser deportista.

Había nacido para los deportes.
Y nada podía evitar que eso pasara.